Sí hay un estilo decorativo que me gusta, es el mediterráneo: fresco, alegre, relajado, luminoso, lleno de detalles pero libre de ostentación. Un estilo que se vuelca al exterior ahora que empieza a llegar el buen tiempo y aumentan las horas de sol.
Paredes blancas, fibras naturales, barro, maderas poco trabajadas, tejidos naturales, contraventanas, celosías y color, son los componentes principales para recrear atmósferas que nos transportan al mar, a los días de descanso y a buscar una sombra donde refrescarnos.
Todo eso, es lo que encontramos en esta preciosa casa en Formentera. Una invitación a disfrutar de lo esencial, de la ahora tan añorada slow life y sobre todo de los espacios exteriores...el patio es para soñar.
¿Qué os ha parecido? Yo hacía ahora mismo las maletas y me instalaba allí sin pensármelo...con esas contraventanas y la buganvilla, quién necesita más.
¡Nos leemos!
Vía:El Mueble
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